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¿Distanciamiento físico o distanciamiento social?

Durante este tiempo de pandemia se han adoptado diferentes medidas, a nivel nacional e internacional, para intentar disminuir las posibilidades de contagio por Covid-19, una de ellas es evitar el contacto con otras personas. Con este objetivo se ha determinado diferentes modalidades de confinamiento y cuarentena, que han procurado que las personas, que no realizan trabajos esenciales, permanezcan en sus hogares. Globalmente y en nuestro país, las personas mayores se han definido como población de riesgo, por lo que, las autoridades sanitarias -en un intento de evitar su contagio- han establecidos restricciones sociales estrictas para este grupo etario.

Es importante clarificar, sin embargo, que se tiende a usar como sinónimos los conceptos de distanciamiento físico y de distanciamiento social, cuando no lo son. El distanciamiento físico implica que todas las personas, no sólo las de mayor edad, deben restarse de acudir a lugares con alta concurrencia de público y de saludos de mano, besos y abrazos, manteniendo, al menos 2 metros de distancia entre unos y otros. Este distanciamiento físico no debiera significar un distanciamiento social, es decir, es deseable y aún más, es imprescindible que todas las personas mantengan el vínculo con los familiares, los amigos, los vecinos y cualquier otro significativo, ya que esas son redes de soporte altamente relevantes para el bienestar de las personas, pues ellas proveen diferentes tipos de apoyo.

Dentro de los apoyos más relevantes para lidiar con los efectos de la crisis sanitaria está el apoyo emocional, que permite que las personas expresen sus preocupaciones e incertidumbre y puedan ser escuchado y contenido afectivamente. Junto con ello, se destaca el consejo, que es un tipo de apoyo que permite que las personas intercambien información para enfrentar situaciones complejas y busquen soluciones a algunas dificultades. Estos apoyos no necesariamente deben ser presenciales o con contacto físico, ya que se pueden realizar llamadas telefónicas, video llamadas, enviar mensajes por redes sociales para manifestar la cercanía afectiva y la compañía. Del mismo modo, si se vive junto a una persona mayor se deben buscar los espacios para que comunique cómo está experimentando su día a día y no suponer que se sabe todo sobre ella.

En nuestra experiencia como BC Mayor podemos confirmar que el apoyo social ayuda a que las personas mayores mejoren el manejo de la ansiedad y el estrés, minimiza la sensación de soledad y aislamiento, les motiva a realizar sus actividades de la vida cotidiana y a mantener su autonomía, contribuye a su autoestima y bienestar general. Las personas mayores no sólo reciben apoyo, sino que también brindar ayuda a otros, lo que debe ser valorado por la familia y su entorno.
Si usted es una persona mayor le sugerimos que:

  • Comparta sus sentimientos y pensamiento con quien(es) residen junto a usted o con familiares y amigos en quienes confía.
  • Llame a sus amigos y familiares para conversar con ellos, acordando los horarios más adecuados para ambos, de manera de dar y recibir apoyo.
  • Actualice los datos de contacto de sus vecinos por si requiere intercambiar asistencia con ellos.
  • Cuando no pueda conversar con otras personas, en ocasiones es útil escribir las propias ideas y emociones para sentir alivio y luego compartirlas con sus seres queridos.
  • Utilice o mejore el manejo de las redes virtuales y medios digitales que faciliten su contacto de manera remota. Si es necesario solicite ayuda para lograrlo.

Si usted es familiar o amigo de una persona mayor puede tomar la iniciativa de contactarla regularmente y, además, la puede ayudar a concretar las sugerencias previas.